Es una ciudad llena de arena, con olor a mariscos de aguas helidas, las paredes de las casa coloridas se encuentran un poco desteñidas, un poco descascaradas, un poco oxidadas... detenidas en el tiempo, siendo presentes en los romances entre putas y marinos. Putas peruanas o colombianas de grandes tetas y largas melenas, que se consiguen hablando con Doña Mary, la casera de La rosa nautica.
toda la ciudad se vuelca, se asoma, espia el puerto... aca el puerto es ineludible, es el corazón... de alli vienen y de alli parten los turistas, contrabandistas y contrabajistas, marinos, admirantes, admiradores, romanticos con ganas de suicidarse en un lugar con el alma al aire; con olor y sudor, con arena en las calles ensangrentadas, con silencios y recovecos, con colores descascarados por sal, con gritos de gaviotas que se confunden con los alaridos de las negras entregadas al placer, con los bramidos imaginarios de franceses intermitentes que se encuentran con las deambulantes autoexiliadas...
mientras sus habitantes guardan la compostura con sonrisas de ojos solapados que miran debajo de las naguas de las damitas que suben las escaleras naranjas.
Dan ganas de estar ahí, caminando entre putas negras criollas y coloradas, velas, marinos con olor a mariscos y sal..dan ganas de impregnarse de mar...
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